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El susurro de la voz del silencio

Despertar a gritos a alguien, sólo crea confusión, aturdimiento, miedo, sofoco, ira y rabia.

¿Alguna vez os han despertado a gritos? ¿habéis sentido alguna de esas emociones?, de hecho, uno queda sumergido en ellas durante gran parte del día, exáctamente de igual modo que cuando es despertado por un mal sueño o pesadilla.

¿Y un altavoz? ¿Habéis usado alguna vez un altavoz?, ¿Cómo os miraban?, o ¿Cómo habéis mirado vosotros a los portadores del altavoz?, ¿Creeis que tenéis más credibilidad si gritáis un millón de verdades?

Para aquellos que trabajamos en el despertar de conciencias, empezando por la nuestra propia, es importante trabajar con voz suave,  soplando levemente,  susurrando con cariño, desde el corazón, desde la voz del silencio.

Siempre decimos que hay prisa, que no hay tiempo, pero… estamos en el tiempo del no tiempo, cada cual necesita su tiempo particular para el proceso del despertar. No hay nada establecido, nada obligado, del mismo modo que nada es porque sí, pero todo puede cambiar.

Actúemos igual que actuamos con aquellos a los que queremos y protegemos de los ruídos cuando duermen, avisémosles sólo con nuestra presencia, cuando uno despierta y se sienta junto al que duerme a su lado, su energía compartida, el cambio de respiración, la frecuencia del latido de su corazón, o una tierna caricia, son las acciones capaces de despertar a nuestro compañero que aún dormía cuando nosotros despertamos. Que no sea el ruido, que no sean tus fuertes pisadas, que no sean tus gritos, que no sea tu miedo, todo esto será poco compasivo con tu compañero de viaje, que sea tu despertar quien llame al suyo.

En todo despertar existen 2 procesos, el primero es el más duro, ese momento en el que somos conscientes de que somos títeres, esclavos de un sistema. Duro de roer, porque diariamente percibimos como nos engañan, un día, tras otro. Pero después, viene el otro despertar, aquel en el que tu conciencia te susurra porqué lo hacen, porqué te quieren en su redil, y de repente… te sientes importante, parte imprescindible del proceso, porque eres una pieza más del engranaje, y como tal, puedes ir aflojando las cadenas que te atan a él, sútilmente hasta quedar libre y ser una pieza suelta, capaz de desequilibrar toda la maquinaria, por grande y monstruosa que ésta sea. Sientes… que es tu momento, un momento unitario, un momento único, pero que sin duda alguna afectará al resto.

A esta monstruosa maquinaria cada vez le faltan más piezas,  las piezas que escucharon la voz del silencio, no sobramos, hacemos falta, y por eso el sistema no tardará en dejar de funcionar, porque le faltarán piezas irremplazables.

¡Atrévete a susurrarlo!

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5 Respuestas a “El susurro de la voz del silencio

  1. Juan Zaragoza

    Dulcemente ,como aguas cristalinas…, tiernamente como se abraza a un bebe…, Conciencia, tierno silencio, una sonrisa….; Somos una parte del todo y el Todo que se manifiesta en una parte.

  2. Buenísimo Lu,
    De Corazón a Corazones, nos llega. Lo comparto en mi red, es lo que siento, no se puede menos.
    Un fuerte abrazo a los Seres de Luz que hay detrás de esta página.

  3. a mi me despiertan a gritos, me dañan la mañana y me repudian que tenga mal carácter aunque no lo quiera 😦 es bueno dormir en casa pero es horrible despertarse.. que tristeza